Miquel Capó finaliza en segunda posición en la Desértica Extrema 09, una carrera cuyo trazado transcurre por el desierto aragonés
Sol asfixiante, tierra, arena, piedras, subidas, bajadas, desierto y resistencia. Después llegan los desfallecimientos, los golpes de calor y en algunos hasta la deshidratación, es la lucha entre el desierto y el hombre, una lucha histórica y que en Belchite, una localidad muy cercana a Zaragoza, la convierten en un desafió, en una de las carreras de raids más duras del calendario, en un espectáculo de resistencia y fe. Es el hombre y la tierra. Nada más. Dos mallorquines, Miquel Capó de sa Pobla y Antoni Miquel Amorós de Artà tomaron parte este pasado fin de semana de esta prueba reservada sólo a superhombres, a héroes, a deportistas que someten su cuerpo al límite y a entrenamientos exhaustivos. Los dos brillaron y de qué manera. Capó fue segundo, casi ganó, pero el marroquí Abderrahman Chmaiti le venció por metros. Amorós no llegó mucho más tarde, fue quinto. La jornada del sábado, de ocho kilómetros marcó las posiciones y la media maratón del domingo puso a cada uno en su sitio y los mallorquines estuvieron entre los mejores. El atleta de sa Pobla invirtió 1′20 y el de Artà 1′29.
La carrera se llama Extrema Desértica por algo, su exigencia es máxima en todos los sentidos. Se trata al fin y al cabo de correr por el desierto en plena mañana. «¿Cómo definiría la carrera?, exigente, de las más exigentes del año», manifestaba Antoni Miquel Amorós. Su intención era firmar un buen papel, pero él mismo asegura que «superé mis propias expectativas». «Vas muy concentrado, continuas subidas y bajadas. Vigilas la velocidad del que llevas delante, miras de reojo al que va detrás y esperas que tu cuerpo aguante el asfixiante calor», relató el atleta ‘artanenc’.
Por su parte Miquel Capó no sólo es capaz de maravillar en la Isla con sus carreras y triunfos, también impone su domino en la península. «Es un atleta enorme», relataba Jesús Arroyo, el organizador de la prueba. Capó estuvo cerca, muy cerca de ganar. «Llegué a poder casi superar a Abderrhaman, le veía siempre la espalda, pero era un recorrido muy duro, no había camino y era difícil llegar a contactar. Forcé en un momento, casi lo alcanzo, pero cambió el ritmo y vi que sería imposible. Al final no le perdí y acabé segundo. Fue muy duro», relataba el triatleta mallorquín. Capó y Amorós cedieron su premio en metálico a la Asociación par las Naciones Unidas de España, responsable de la organización de la prueba. Un gesto de campeones.
